RESEÑAS dvd

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Domingo, Agosto 21, 2011
Eddie Vedder: Con mucho oficio
Rubén Rodríguez Maciel
Eddie Vedder
Water on the Road
Universal, 2011
Estados Unidos
9.5

Eddie Vedder empezó a coquetear con el carril de los solistas en 1994.

En aquel entonces, Pearl Jam, su banda, entregaba Vitalogy, tercero de sus álbumes, un disco que prácticamente compuso él solo, como también sucedería con No code (1996), el siguiente material.

El grupo no pasaba por su mejor momento y él simplemente hacía lo suyo.

Además, y por fortuna, encontró un refugio inmejorable cuando fue invitado a participar en la banda sonora de Dead Man Walking (1995), la cinta de Tim Robbins.

Vedder tuvo la gran oportunidad de colaborar al lado de Nusrat Fateh Ali Khan, el tremendo cantante pakistaní, y a partir de entonces se dio cuenta que podía combinar ambas posiciones, la del integrante del popular quinteto (como base) y la del individuo que se da sus escapadas para ir esculpiendo su perfil solista.

I am Sam (2001), A Brokedown Melody (2004), Body of War (2007) y Reign Over Me (2007) son las otras cintas en donde Edward Louis Severson III depositó voz y música, una o dos canciones por vez, hasta que su amigo y fan Sean Penn le pidió toda la música para la película, Into the Wild, el filme dirigido por el también actor. A Vedder, por supuesto que le entusiasmó la idea. Antes que cualquier otro espectador vio la cinta de principio a fin y animado emprendió el viaje de la creación.

Justamente a esa temporada pertenece Water on the Road, el reciente DVD que don Eduardo ha publicado, donde se recogen un par de conciertos que ofreció en agosto de 2008, en el Warner Theater, de Washington, DC.

Al ver la novedad en las estanterías, cualquiera apostaría que se trata de un material hermano de Ukulele Songs (2011) –el más reciente disco de Vedder–, que en su lista habrá canciones de esta nueva producción y más aún cuando en su portada se ve el dibujo de un chico que rema arriba de un ukulele, la guitarrita de cuatro cuerdas. En fin. La cosa es que no es así, pero no por ello demerita en ningún aspecto, sino todo lo contrario.

Water on the Road es el registro de un músico con oficio, de un Eddie Vedder que hace potente pareja con su guitarra eléctrica y que por igual demuestra habilidad en los arpegios relajados de la acústica. La harmónica, otro de sus dominios, y qué decir de su voz cuando se da el lujo de encimarla en capas y capas, hasta obtener toda una sinfonía vocal.

El nacido en Evanston, Illinois, hace 46 años, en aquella ocasión echó mano de canciones propias, ya divulgadas con Pearl Jam. “Sometimes”, “Around the bend” y “I’m open”, algunos ejemplos.

Sobre todo exhibió lo hecho en Into the Wild, una familia de canciones basadas en el lenguaje de folk acústico. Del set sobresalen “Society; “Forever Young”, la original de Bob Dylan; “Blackbird”, de los Beatles, con todo y silbiditos del público; “Arc”, la pieza donde la voz es el único instrumento; y por último, “Hard sun”, en la que Vedder fue apoyado por los australianos Liam Finn y Ej Barnes, los únicos convidados al show.

Sin duda, la puerta más recomendable para entrarle al planeta Vedder, cuando se aparta del universo Pearl Jam.

Eddie Vedder | “Blackbird”

+ info: Eddie Vedder

Domingo, Agosto 21, 2011
Nirvana: Flashback de lujo
Rubén Rodríguez Maciel
Nirvana
Live at Reading
Geffen, 2009
Estados Unidos
10

Kurt Cobain y compañía son traídos al presente con la emisión de Live at Reading, CD y DVD que retratan al grupo en sus mejores días.

Fue el 30 de agosto de 1992 en el festival Reading, uno de los clave en territorio inglés.

Nirvana, en su momento. Kurt Cobain, feliz. Días atrás se había estrenado como padre y decía amar profundamente a Courtney Love, su entonces esposa. “¡We love you, Courtney!”, gritó la masa ahí reunida, tras la petición del vocalista y guitarrista.

Así, con todo el ánimo, con el amor de su lado y el viento a favor, Cobain, Novoselic y Grohl no podían más que ofrecer uno de los mejores conciertos en su historia.

Por fortuna, la obra ha sido rescatada y difundida, tanto en compacto, como en DVD, testimonios que sin duda permanecerán como documentos esenciales para abordar la historia de Nirvana.

No era del todo frecuente, pero tampoco era tan extraño asistir a uno de sus conciertos y salir un tanto decepcionado. Eso lo dicen sus fans, quienes debían aceptar que Cobain decidiera no tocar más, luego de 20 minutos; que desafinara terriblemente; que entre los tres integrantes platicaran demasiado y por consecuencia redujeran el set de canciones; que Kurt se lanzara hacia el público para pelearse con quien se metiera con él, como en una ocasión sucedió.

En fin… Era mejor prepararse para los sobresaltos y contratiempos, y ya si todo salía bien, dar un respiro y sentirse afortunado.

Antes de comenzar su recital en Reading, seguro que algunos daban por hecho que estaban frente a otra de las complicadas presentaciones de Nirvana. Y es que si cualquiera ve al cantante de un grupo subir al escenario sentado en silla de ruedas y con el rostro oculto tras una larga peluca rubia, la imaginación no brinda el mejor de los pronósticos.

El asunto mejoró cuando Cobain se levantó para cantar algo, pero luego el desaliento reavivó con su caída repentina hacia atrás, dándose un golpe seco en la espalda. Pasaron diez, quince segundos y Kurt no se movía. Después, se olvidó del teatro, se montó la Fender Jaguar y nada lo contuvo.

“Bleed”, “Drain you”, “Aneurysm”, “School”, “Sliver” e “In bloom” atacan con fuerza, atrapan sin soltar. Justo ahí colocaron las creaciones que denotan su estilo, ese rock altamente guitarrero, veloz y de baja fidelidad, con riffs o melodías dignas del mejor pop.

Casos como “Come as you are”, “Lithium” y “About a girl” —siguientes en el track list— ejemplifican esa situación, la del Nirvana que todos tarareamos, la del trío de “Smells like teen spirit”, el hit de los noventa que en Reading partió al repertorio en dos.

La segunda parte fue la más ruidosa y también la que reunió los cortes menos populares.  “Negative creep”, “Been a son”, “Blew”, “Spank thru” y “The money will roll right” adelantaron la caída de la tormenta con “Territorial pissings”.

Caos, noise escandaloso, gritos de Kurt, instrumentos rotos y amplificadores en el suelo: final feliz.

Materiales como éste, que refuerzan y reivindican la obra de un músico determinado, y que son traídos del pasado, son los valiosos, los que vale la pena adquirir.

Live at Reading no es el desastroso DVD que ha sido publicado para sacar más jugo de algo extinto. Nada de eso. Así que los que deseaban admirar a Nirvana (y sólo a los tres, sin ningún invitado) en un estado lúcido y con la entrega a full, este audiovisual es el indicado.

Un flashback tan fresco, que hasta parece fechado ayer.

Nirvana | Live at Reading (Trailer)

+ info: Nirvana

Jueves, Agosto 19, 2010
Stones in Exile
Rubén Rodríguez Maciel
The Rolling Stones
DVD
2010 / Eagle Vision
Reino Unido
2.0

Cuando un material audiovisual —llámese película, documental o cortometraje—, es presentado en Cannes, el festival más importante de cine en el mundo, uno se imagina, de entrada, un trabajo de primera. Es la obligación o el requisito fundamental.

Sin embargo, cuando un documental, como sucede en este caso, lleva impreso el nombre de los Rolling Stones, seguramente las cosas cambian de manera radical, y más aún si Mick Jagger, su vocalista, anuncia que estará ahí para platicar de su estreno.

Stones in Exile (2010), la pieza dirigida por Stephen Kijak, realizador estadounidense, es un relato que en lo narrativo cumple con las expectativas, con la explicación del literal exilio que efectuó, por decisión propia, el entonces quinteto inglés. Para olvidarse de los impuestos fiscales que les llegaban hasta el cuello, partieron a Francia, a Villfranche-sur-Mer, ciudad ubicada en el sur galo, pegada a la playa, donde Keith Richards, el guitarrista de la banda, alquiló la mansión Nelcôte, en cuyo sótano comenzaron a componer y grabar Exile on Main Street (1972), el décimo disco de las Piedras Rodantes.

La narración se concentra en entrevistas elaboradas recientemente. Anécdotas graciosas, recuerdos puntuales de lo sucedido hace casi cuarenta años y el “método” que practicaron para darle forma al álbum son algunos de los comentarios que predominan en los 61 minutos de material. Su lado flaco, como ya imaginarán, está en el sector visual, el factor que, uno supondría, había sido determinante para su cacareo y su publicitada proyección en Cannes.

Mick Jagger y Keith Richards durante la grabación de Exile on Main Street

Lo que yo imaginaba, antes de ver Stones in Exile, era una colección de video proveniente de aquellas épocas, de ese mítico piso menos uno, que es descrito como bastante caluroso y hasta inoperante para hacer música. Yo quería ver sudar a los Stones, recibiendo a los glamorosos visitantes y construyendo “Shine a light” o “Rocks off”, momento a momento; y no fotografías, ni secuencias montadas (a las que sólo le faltan la leyenda “Crestomatía”) con botellas de Jack Daniel’s y colillas de cigarro.

Sin considerarme un fan que se las sabe de todas, todas, puedo decir que gran parte de lo contado en esta historia, ya lo conocía a través de libros y hasta comentarios entre amigos. Ahora entiendo a Richards, quien no se presentó a la mentada Premiere, y quien lleva tiempo pidiendo a gritos –por supuesto a Jagger-, que ya se metan al estudio para sacar un disco más, en lugar de perder el tiempo en cosas como ésta.

www.rollingstones.com